Desde las primeras horas de la madrugada de este Miércoles Santo, las calles del centro de Caracas se vistieron de morado con la masiva congregación de feligreses en la emblemática Basílica de Santa Teresa, dando cumplimiento a la tradición más arraigada de la Semana Santa capitalina: el encuentro con el Nazareno de San Pablo.
La jornada se desarrolló con una agenda litúrgica ininterrumpida de misas, en la que una multitud, entre oraciones y cánticos, aguarda la procesión de la venerada imagen por el casco histórico de la ciudad.
Testimonios de fe y devoción
Marisela Zambrano, quien caminó descalza desde la parroquia Catia, compartió su testimonio tras 12 años de devoción ininterrumpida: “Vengo por salud. Siento que el Nazareno me ha curado y seguiré viniendo así, descalza, hasta que ya no pueda caminar”.
Zambrano hizo un llamado a los fieles a asistir y cumplir sus promesas: “Hay que seguir viniendo con el corazón”. Asimismo, insistió en la necesidad de fortalecer los lazos familiares y la unión en el hogar. “Pedimos por la salud, la paz y la unión, sobre todo en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo”.
Por su parte, Ingrid Hernández recalcó la importancia de salir en familia para honrar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, manteniendo viva una fe que moviliza a toda una nación cada Miércoles Santo. Hernández también llamó a la paz, la unión y la reconciliación, elementos que a su juicio son fundamentales para que el país pueda seguir avanzando.
Se espera que la afluencia de personas continúe aumentando durante la tarde, previo a la salida procesional del Nazareno en hombros de los feligreses.
T/Con información de AVN