De cara a la participación de Venezuela en el Foro de Alimentación de la FAO en Roma, destacan indicadores de avance en esta materia. Venezuela redujo la subalimentación a 5,3 % en el trienio 2023-2025, lo que equivale a 1,5 millones de personas. La cifra es reflejada en el informe: ‘El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026 (SOFI)’.
El SOFI (por sus siglas en inglés, State of Food Security and Nutrition in the World o El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo) es el informe anual más importante de las Naciones Unidas sobre el hambre y la malnutrición a nivel global y es elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el estudio publicado en julio de 2026, destaca la evolución de Venezuela pese a las sanciones y medidas coercitivas unilaterales que recaen sobre la nación. La analista Clara Sánchez Guevara destaca que, entre 2014 y 2025, se impusieron 1.081 medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela, lo que sitúa al país entre el quinto y el sexto más sancionado del mundo y en este contexto, el Estado venezolano implementó políticas públicas contra el bloqueo, como la Gran Misión AgroVenezuela, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y los Motores Productivos, que permitieron mantener la producción nacional y contener el impacto social, reseñaron medios internacionales.
La producción primaria de alimentos se recuperó, alcanzando los 22 millones de toneladas métricas en 2025; el abastecimiento llegó al 99,5 % y las reservas estratégicas de alimentos alcanzaron los 101 días a finales de ese año. La disponibilidad calórica superó los niveles anteriores al embargo, con 3.103 Kcal per cápita por día, por encima del promedio mundial.
El estudio reveló que América Latina y el Caribe alcanzaron una tasa de hambre del 4,8 % en 2025, la más baja entre las regiones en desarrollo e inferior a los niveles previos a la pandemia. La inseguridad alimentaria moderada o grave también disminuyó a 22,9 % de la población.
Los mayores avances se registran en Suramérica, donde la prevalencia del hambre se redujo al 3,5 % en 2025, gracias a los programas de alimentación escolar, las transferencias monetarias y el apoyo a la agricultura familiar. Países como Brasil, Chile, Costa Rica, Guyana y Uruguay ya se sitúan por debajo del umbral del 2,5 %.
Sin embargo, persisten disparidades significativas. El costo de una alimentación saludable en la región alcanzó los 4,91 dólares PPA por persona al día, el más alto del mundo. El Caribe sigue siendo la subregión más afectada, con una tasa de hambre del 16,6 %, casi cinco veces superior a la de América del Sur.
Venezuela mantiene relaciones de cooperación con la FAO desde 1945 y cuenta con un Marco de Programación Nacional vigente para el período 2023-2026, que define tres áreas prioritarias: seguridad alimentaria y nutricional, sistemas alimentarios sostenibles, biodiversidad y cambio climático. A estas orientaciones se sumaron acuerdos destinados a fortalecer la agricultura y la ganadería regenerativas, el sistema nacional de semillas y la sanidad agrícola.
El pasado mes de septiembre, ambas partes acordaron una hoja de ruta para ampliar la cooperación en el sector de la pesca y la acuicultura. La FAO tiene como objetivo erradicar el hambre y la desnutrición en el marco de la Agenda 2030. Su Marco Estratégico 2022-2031 se articula en torno a cuatro ejes: mejor producción, mejor nutrición, mejor medio ambiente y una vida mejor.
Venezuela ha respaldado estas prioridades en los foros regionales de la FAO, subrayando la necesidad de que la implementación del plan estratégico se guíe por el principio de complementariedad con los gobiernos y reconozca las realidades nacionales. La FAO es la agencia especializada de las Naciones Unidas que lidera los esfuerzos internacionales para erradicar el hambre y promover la seguridad alimentaria.
Fundada en octubre de 1945, cuenta con más de 190 países miembros y, entre sus funciones, se destacan la prestación de asistencia técnica, la recopilación y el análisis de información, el asesoramiento a los gobiernos en materia de políticas agrícolas y su papel como foro internacional para el debate sobre la alimentación y la agricultura.
T/AVN