El fenómeno climático de El Niño, podría incrementar el número de personas que enfrentan una grave escasez de alimentos según un análisis del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
«El Niño de 2015-2016 afectó la seguridad alimentaria de entre 60 y 100 millones de personas. El análisis preliminar del PMA proyecta que El Niño de 2026-2027 podría empujar al menos 49 millones de personas más a una situación de inseguridad alimentaria aguda para finales de 2027», reseña la agencia Sputnik.
El PMA analizó la situación en 45 países que ya enfrentan inestabilidad alimentaria y donde El Niño podría afectar significativamente las precipitaciones, las temperaturas y la probabilidad de sequías e inundaciones.
El número total de personas con inseguridad alimentaria aguda aumentaría de aproximadamente 225 millones a 274 millones, lo que significa un aumento de un 22%.
El organismo prevé que El Niño alcance su punto máximo entre septiembre y diciembre de 2026, pero en muchas zonas los efectos se sentirán a lo largo de 2027, debido a los impactos en los ciclos de cosecha futuros.
Según el informe, América Latina y el Caribe podrían registrar uno de los aumentos más pronunciados en inseguridad alimentaria, con más de 16 millones de personas afectadas adicionalmente. Centroamérica, en particular, experimentaría el mayor incremento de todas las regiones analizadas, con un 83,1%.
Por su parte, África Oriental y Meridional enfrentan riesgos considerables, especialmente en aquellas zonas donde las lluvias son esenciales para la producción agrícola. En esta región, más de 18 millones de personas más podrían ver deteriorada su seguridad alimentaria, lo que supone un aumento del 26%.
En Asia y el Pacífico se estima que 8,2 millones de personas adicionales puedan caer en la inseguridad alimentaria aguda, mientras que en África Occidental y Central se proyecta un incremento del 12%, lo que afectaría a casi 6 millones de personas más.
El fenómeno de El Niño es la fase cálida de un ciclo climático natural y se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical, lo que altera la circulación atmosférica, modifica los patrones de lluvia y temperatura en gran parte del planeta.
T/AVN