En un emotivo mensaje de solidaridad internacional, la presidenta de GEPLUMA e Investigadora Principal del IESEA, la licenciada Sh. C. Imela Oyono Ayingono, en Malabo, Guinea Ecuatorial, expresó su profundo apoyo al pueblo venezolano tras el doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió al país el pasado 24 de junio.
Así lo destacó el Coordinador del Programa para la Paz y Convivencia Democrática, Ernesto Villegas, en su canal de Telegram. A continuación, el mensaje:
Venezuela, tierra que tiembla pero no se dobla
«Hace unos años, estuve en Venezuela. No como turista ni como observadora distante, sino como representante de GEPLUMA, el Grupo de Escritores y Poetas de Guinea Ecuatorial, en una Feria del Libro dedicada a Madre África. Y lo que encontré allí no lo olvidaré.
Encontré libros apilados con amor. Palabras viajando de mano en mano. Lectores que reclamaban la memoria africana como suya propia, con una intensidad que me estremeció. Encontré académicos, escritores, maestros, estudiantes del Máster en Saberes Africanos, todos construyendo un puente entre el continente madre y su diáspora caribeña, con herramientas de papel y tinta, con voces que no aceptan el silencio como destino.
Por eso, cuando el pasado 24 de junio la tierra de Venezuela comenzó a temblar, dos veces seguidas, con magnitudes de 7,2 y 7,5, algo también se estremeció en mí. No como dato de sismógrafo, sino como memoria. Porque yo estuve allí. Porque conozco las calles, las voces, los rostros de ese pueblo que hoy busca a sus desaparecidos, que llora a sus muertos, que duerme en la calle porque sus edificios ya no son seguros.
Venezuela no llegó a esta tragedia desde la comodidad. Es un país que venía cargando ya el peso de años difíciles (…) y la tierra decidió sacudirse.
Pero hay algo que aprendí en aquella feria, rodeada de libros dedicados a África: los pueblos que conocen su historia saben que el sufrimiento no es el final del relato. El pensamiento africano, que tanto se enseña y se honra en las aulas venezolanas, nos dice que la comunidad es la raíz más profunda. Que el individuo existe porque existe el otro. Que el Elat-Ayong, el vínculo que nos une más allá de la sangre, más allá de la frontera, es también una forma de resistencia.
África es solidaridad. Desde Guinea Ecuatorial, desde el corazón de la selva del Golfo de Guinea, IESEA levanta hoy la voz para decirle a Venezuela lo que necesita escuchar: no están solos. La comunidad internacional acude, los equipos de rescate trabajan, el mundo tiene los ojos puestos en Caracas y La Guaira. Pero más allá de los gestos oficiales, hay millones de personas en África y en la diáspora africana que sienten este dolor como familiar, que rezan, que piensan, que recuerdan.
A los compañeros del Instituto de Saberes Africanos y Caribeños, con quienes compartí jornadas de pensamiento vivo: guarden sus libros, cuídense, cuiden a los suyos. Y cuando el polvo se asiente, volvamos a encontrarnos alrededor de las palabras, porque ese es el territorio que ningún temblor puede destruir.»
Venezuela tiembla. Pero no se dobla. Lo sé porque la conocí de pie.
T/VTV