El domingo 16 de agosto inició oficialmente en Brasil la campaña electoral de 2026, un periodo de siete semanas durante el cual los aspirantes a la presidencia, el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, con visiones políticas totalmente contrapuestas, desarrollarán sus respectivas estrategias proselitistas.
El actual presidente, Lula da Silva, se enfrenta a su séptima campaña presidencial, después de haber perdido en 1989, 1994 y 1998 y de haber ganado en 2002, 2006 y 2022, y argumentó a favor de una inversión más alta en seguridad pública, educación y salud.
Uno de los mensajes económicos más significativos estuvo enfocado en la creciente contienda global por minerales críticos y tierras raras. En ese sentido, Lula sostuvo que Brasil no debería verse forzado a elegir entre países, sino que tendría que desarrollar su propia capacidad industrial para evitar depender de la exportación de materias primas y luego importar productos manufacturados con un valor agregado mayor.
El candidato Flávio Bolsonaro, por su parte, desarrolló su discurso de inicio de campaña presidencial centrado en la seguridad pública, lanzó ataques hacia el gobierno de Lula da Silva y utilizó la consigna nacionalista vinculada al movimiento político creado por su padre, Jair Bolsonaro.
La mayoría de las encuestas dan al candidato Luiz Inácio Lula da Silva, y actual presidente del país brasileño, como favorito para ganar las elecciones en Brasil el próximo 4 de octubre, día en que se llevará a cabo la elección presidencial, y si es necesaria una segunda vuelta, se efectuará el 25 de octubre.
T/VTV