En un ambiente de profunda devoción y esperanza, la imagen del Nazareno Peregrino volvió a recorrer este Miércoles Santo las calles de Catia La Mar, estado La Guaira.
La procesión, más que un acto religioso, se ha consolidado como un símbolo de resiliencia tras la pandemia y un testimonio vivo de los milagros que sus fieles le atribuyen.
“Lo llamo ‘Peregrino’ porque fue la imagen que realizó el recorrido durante el confinamiento por Covid-19, cuando no podíamos salir a venerarlo. Ese fue el Nazareno que recorrió las 11 parroquias en un vehículo móvil”, explicó el presbítero Alfredo Bustamante, párroco de Catia La Mar.
La procesión inició en la iglesia San José de Mamo a las 4:00 p. m., avanzando hacia la plaza Bolívar de Catia La Mar. Allí, la imagen se encontró con la feligresía de sectores como La Soublette, La Páez y Hugo Chávez, para culminar con una solemne homilía.
A lo largo del trayecto, las historias de fe fueron las protagonistas. Entre la multitud destacaba Mercedes Martínez, quien lleva más de 25 años cumpliendo promesas:
“Vengo a agradecerle por la salud de mi hijo Diego. Él me lo curó, me lo sanó”, declaró Martínez. Relató que su hijo superó cinco años de tratamiento oncológico en el Hospital J.M. de los Ríos y, tras duras jornadas de quimioterapia, hoy «Diego está sano».
La procesión del Nazareno Peregrino no solo marcó el Miércoles Santo en el litoral central, sino que reafirmó cómo la fe actúa como un pilar fundamental frente a la adversidad, uniendo a la comunidad en el recuerdo de los tiempos difíciles y en la celebración de la vida.
T/RNV