Durante la edición 60 del Super Bowl, celebrada en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, el artista puertorriqueño Bad Bunny ofreció un espectáculo de medio tiempo inolvidable, que rindió homenaje a su herencia y a la comunidad latina en Estados Unidos y el mundo.
Bad Bunny convirtió el escenario en un tributo a la cultura latina y en una celebración de identidad y tradición, con elementos visuales inspirados en la vida caribeña. Honró a su familia y a su patria, y celebró el legado de los artistas que abrieron el camino para los latinos, acompañado por la artista estadounidense Lady Gaga y el puertorriqueño Ricky Martin, con quienes interpretó temas como “Die With a Smile” versión salsa y “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”.
Uno de los elementos centrales del montaje fue “La Casita”, una estructura que el artista también ha integrado en conciertos recientes de su gira; se trata de una réplica de una vivienda típica de concreto, inspirada en casas reales de la isla, símbolo de arraigo y pertenencia.
Esta edición del Super Bowl marcó un hito cultural; el espectáculo de medio tiempo no solo reconoció el impacto y la influencia de la música latina en uno de los escenarios más importantes del entretenimiento global, sino que incorporó un componente de reivindicación social y política, con mensajes sobre inclusión, inmigración y la visibilidad de los latinos en Estados Unidos.
El show terminó con los mensajes “Todos somos América” y “Dios bendiga a América”, seguidos de un desfile de banderas de todos los países del continente americano, representando que América no es un país, sino todo un continente lleno de cultura, tradición e identidad.
T/RNV