Durante su intervención en el 81° período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, la presidenta de la República, Delcy Rodríguez, delineó la arquitectura para refundar la economía nacional y la justicia bolivariana sobre los escombros de la división, al sostener que las transiciones “no nacieron de la ruptura, sino de la transformación conducida con firmeza desde las propias instituciones”.
Para blindar a ciudadanos y capitales frente al arbitrio del poder y restaurar la confianza pública, Delcy Rodríguez apuntó que “la reforma de la justicia y de su sistema es impostergable” dentro del nuevo tablero estatal, buscando “consolidar un sistema de justicia e igualdad social como lo concibió nuestro padre libertador Simón Bolívar”.
En materia electoral, la jefa de Estado advirtió que la democracia no se mide por la existencia de comicios, sino por la calidad de la competencia que los precede, respaldando a la par que «hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición que conduzca a un proceso en igualdad de condiciones para todos”, antes de ratificar de manera tajante que en Venezuela habrá elecciones. “Un país que no esté sometido a restricciones económicas de ningún tipo para que se garantice su derecho al desarrollo”, planteó la representante venezolana al apostar por vías de entendimiento plural y dejar de lado las tensiones innecesarias del debate público.
A ello sumó el llamado, “pido el acompañamiento de la comunidad internacional para que respalde de buena voluntad los cambios que Venezuela necesita, desde el respeto a la autodeterminación de mi país. Venezuela quiere respirar libre, ejercer sus derechos como nación soberana sin ningún tipo de intromisión, una Venezuela admirada y respetada”. En ruta hacia ese objetivo institucional, la alta funcionaria aseveró, “vengo a asumir una responsabilidad histórica, la de reconducir a Venezuela desde una etapa de incertidumbre y conflicto hacia una etapa de democracia plena, reconocida por su propio pueblo y por el mundo; una nueva etapa de bienestar para el renacer de Venezuela”.
“Este no es el final de un discurso, es el comienzo de un compromiso”, reclamando el respeto pleno a la soberanía, renovando la fe en las nuevas generaciones y tendiendo la mano a quienes sostienen con su esfuerzo el porvenir de la nación”.
T/AVN
