Desde las instalaciones de PDVAL en la parroquia El Recreo de San Fernando de Apure, partió este lunes un convoy de carga pesada con más de 52 toneladas de asistencia humanitaria destinada a las zonas más golpeadas por los sismos del pasado 24 de junio en el centro y la costa del país.
El cargamento —compuesto por alimentos, medicamentos esenciales y herramientas de rescate— fue consolidado gracias al aporte conjunto de familias apureñas, el sector comercial, organismos públicos e iglesias cristianas de la región llanera.
Durante la salida de la flota, el gobernador Wilmer Rodríguez reconoció la profunda solidaridad del pueblo de Apure y confirmó que las mesas de recepción de donaciones permanecerán operativas por tiempo indefinido, previendo que las labores de reconstrucción demandarán un soporte continuo.
Este puente de asistencia terrestre se mantendrá bajo un esquema de salidas periódicas y escalonadas, asegurando el flujo constante de insumos hacia el norte de Venezuela en la medida en que las comunidades locales sigan respondiendo al llamado de contingencia.
T/RNV