Son nueve décadas, transformándose de una emisora cultural de élite a un pilar de la comunicación oficial del país.
La Radio Nacional de Venezuela (RNV) nació por decreto del presidente Eleazar López Contreras el 29 de julio de 1936 bajo el nombre de Radio Difusora Nacional de Venezuela (RDNV), buscando crear un medio de comunicación estatal formal. La primera transmisión, realizada en diciembre de ese año desde el Palacio de Miraflores, utilizó la frecuencia 630 kHz AM.
Entre las décadas de 1940 y 1950, la emisora se consolidó con un perfil cultural y educativo diferenciado, bajo la tutela del Ministerio de Educación y, posteriormente, del Ministerio del Interior. Esta etapa destacó por la formación de una orquesta sinfónica propia y grupos artísticos, reflejando su misión de difundir la cultura académica y folclórica.
El 4 de agosto de 1969, se transmite el primer programa de Nuestro insólito universo.
Un hito clave ocurrió cuando el presidente Jaime Lusinchi, mediante el Decreto Presidencial N° 1.643 del 8 de julio de 1987, transformó a la RNV en un Servicio Autónomo, adscrita a la Oficina Central de Información (OCI), lo que significó un cambio en su estructura administrativa.
Para modernizar su gestión, el 11 de octubre de 2008 se decretó la supresión del Servicio Autónomo. Como resultado, el 1° de enero de 2010 entró en vigor la nueva figura de Radio Nacional de Venezuela Compañía Anónima (RNV, C.A.).
El programa que cambió la relación entre el Estado y los medios fue lanzado el 23 de mayo de 1999, cuando Hugo Chávez condujo por primera vez «Aló, Presidente» desde los estudios de RNV. Este espacio estableció un canal de comunicación directa y semanal entre el jefe de Estado y la ciudadanía, un formato sin precedentes en el país.
El 20 de agosto de 2002, la estación pasó a depender del Ministerio de Comunicación e Información (Minci), iniciando un plan para expandir sus frecuencias en todo el territorio nacional.
Durante los sucesos de abril, la RNV fue una de las emisoras afectadas, siendo sacada del aire (junto a Venezolana de Televisión y medios comunitarios) por los grupos golpistas para controlar el flujo de información.
Para atender a diferentes audiencias, RNV diversificó su oferta en cuatro canales: RNV Activa, RNV Informativa, RNV Clásica y RNV Musical.
Hoy en día, la RNV posee la mayor cobertura de todas las cadenas radiales en Venezuela, con un centenar de emisoras en AM y FM desplegadas en todo el país.
La RNV ha transitado de ser una institución cultural a un actor central en la comunicación política venezolana, especialmente a partir de 1999.
Nací escuchando la RNV. Mi mamá no se perdía la radio novela Peonía. Mi papá me formó con Cosas del abuelo y El cine: mitología de lo cotidiano. En el canal clásico supimos que Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Antonio Lauro y Modesta Bor eran tan universales como Bach, Mozart, Beethoven y Brahms. Desde esta trinchera y tribuna, felicito a la RNV porque la radio es un susurro que viaja sin maletas,
un puente de aire entre soledades. Es el eco sin espejo, la voz sin rostro,
la caricia que llega antes que las manos.
La radio es la hilandera de sueños en la madrugada, el
concierto secreto para oídos descalzos,
y también ese viejo amigo que te habla
desde la cocina mientras el café humea.
La radio es tiempo que no se ve: una melodía que encontró su casa en tu memoria, un poema que se atreve a existir sin papel ni tinta, solo con pausas y silencios. La radio es, sobre todo, la prueba
de que lo invisible también sabe cantar, contar y concienciar.
Alí Rojas Olaya