Este domingo, los Palmeros de Chacao se congregaron para recibir la tradicional bendición antes de iniciar su ascenso a la montaña en busca de la palma real.
Este acto litúrgico, conocido como la misa de envío, representa el inicio espiritual de la Semana Santa en la capital y reafirma un compromiso de fe que ha perdurado por más de dos siglos.
La ceremonia es el punto de partida para que los palmeros se internen en el Parque Nacional Waraira Repano, manteniendo viva una promesa que data de finales del siglo XVIII.
Un legado de fe y sanación
Richard Delgado, secretario de la Asociación Palmeros de Chacao, destacó la profundidad histórica de esta labor.
“Nosotros somos los responsables de llevar un legado de más de 260 años de las haciendas de Chacao. Debido a una epidemia de fiebre amarilla, el padre José Antonio Moedano en esa fecha mandó a los mozos que trabajaban en las haciendas a cumplir con una promesa que es buscar las palmas para traer la bendición y la sanación”, dijo.
El ritual trasciende la recolección física de la planta. “Y eso fue así, un milagro en aquella época, y hoy la misa es precisamente para bendecir los atuendos, la familia, la unificación y la fe. ¿Y qué queremos con la misa de envío? Dar la energía y unificar los criterios, como nuestro himno nacional, para que haya una sola voz de bendiciones y de bienaventuranza”, agregó Delgado.
Esta tradición se divide en dos momentos importantes: la misa donde los palmeros reciben la bendición y suben por el sector Sabas Nieves, pasando varias noches en la montaña en un ambiente de hermandad y respeto por la naturaleza, y un segundo momento que es la bajada, el evento más significativo, donde los palmeros descienden cargados de palma entre música de antaño y el fervor de los vecinos de Chacao para que luego sean bendecidas y distribuidas a los caraqueños.
T/VTV