Este domingo 4 de enero, una multitudinaria movilización popular inundó las calles de Caracas, extendiéndose a diversas regiones del país, para exigir la liberación inmediata e incondicional del presidente constitucional de la República, Nicolás Maduro Moros, y de la primera dama, Cilia Flores, quienes fueron víctimas de un secuestro por parte de los Estados Unidos.
La marcha, que partió desde la Plaza de la Candelaria y culminó en la Avenida Bolívar, estuvo marcada por una firme determinación y consignas de lealtad a la Revolución Bolivariana. Los manifestantes, portando banderas y fotografías del mandatario nacional, denunciaron una grave violación de la soberanía nacional y exigieron al presidente estadounidense, Donald Trump, el respeto a la autodeterminación de Venezuela.
Como un pilar fundamental de la Revolución, la fuerza motorizada se sumó activamente a la protesta, tomando las calles desde Petare y El Valle. Sus integrantes expresaron un firme rechazo a cualquier intento de apoderarse de los recursos venezolanos y reiteraron su decisión de no abandonar las calles hasta lograr la liberación del Presidente y la primera dama.
Por su parte, la gobernadora del estado Aragua, Joana Sánchez, se dirigió a la concentración para asegurar que “Venezuela no se rendirá ante la amenaza imperial” y que está resuelta a salir victoriosa. Rechazó contundentemente las campañas de desinformación, afirmando: “Las redes no son las calles, y las calles las tenemos nosotros”.
Durante su participación, el Secretario Ejecutivo de la ALBA-TCP, Rander Peña, condenó las acciones ocurridas en la madrugada del 3 de enero, calificándolas de “ilegales”. Destacó la valentía del Presidente Maduro y afirmó que dichos actos “lo que hicieron fue despertar aún más nuestra convicción de lucha”. Puntualizó que la Revolución es una organización mancomunada entre el pueblo, los líderes políticos y las fuerzas de seguridad de la nación.
La movilización sirvió como una clara respuesta del pueblo venezolano frente a esta agresión imperial. Los manifestantes y autoridades asistentes fueron enfáticos: la exigencia central es la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, y el compromiso es mantenerse en pie de lucha, con movilizaciones permanentes a nivel nacional, hasta lograr este objetivo.
La gran marcha concluyó con un rotundo mensaje de unidad y resistencia: “Venezuela no se rinde y saldrá victoriosa”.
T/RNV