Trabajo Especial | El Vaticano y sus múltiples frentes de batalla

Hace 3 semanas.

La pederastia recurrente; los agujeros negros en las finanzas: las residencias voluptuosas y las tarjetas black de los siervos del Señor;  los santos y beatos tarifados, las rivalidades y el Opus Dei; las infiltraciones y las filtraciones y ¡para colmos! los periodistas acuciosos; ¡todos los demonios que habitan en la casa de Dios!

Hubo una vez un jesuita, el primero, en ese bucólico recinto tan venerado, cuyo nombre provenía de Italia: Jorge Mario Bergoglio, 75, argentino de nacimiento y primer Papa latinoamericano. Despertó todas las expectativas posibles porque, además, era una de las poquísimas veces que recibía la ¿corona? de un Papa vivito y coleando, el emérito Benedicto XVI. Era de esperarse que generara, no sólo esperanzas, sino también una enorme curiosidad. Ese 13 de marzo de 2013 resultó ser un día inolvidable para toda la feligresía.

Llegó allí con los votos de todos los cardenales del cónclave y parecía que, por fin, la Compañía tendría “la sartén por el mango”, como se comentó en los pasillos del recinto de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina, CPAL, en Guayaquil, Ecuador. Era cierto que desde el Concilio Vaticano II este sector de la Iglesia no había acumulado tanto poder en Roma. Sin embargo, no faltaban las resistencias, las envidias y los intolerantes. Y muy pronto, tal vez demasiado, comenzaron a manifestarse.

Un par de años de tolerancia bastaron para que se desataran todas las pasiones. Su forma de expresarse, frontal y clara, más sus ganas de corregir entuertos comenzaron a incomodar. Esos sagrados recintos oprimían a Francisco, su santo nombre, tanto que siendo un Papa al que no le gustaba viajar, terminó por recorrer cuatro de los cinco continentes en 2015, tal vez como una forma de apartarse de “esa fábrica de neuróticos”, como una vez la llamó Hans Kung*.

Uno de los abundantes gestos del Papa jesuita que agradó a la opinión pública, y no tanto a sus cardenales, fue su decisión de vivir con mucha mayor modestia que el resto de sus predecesores. Ocupó la Casa de Santa Marta, fuera del Palacio Apostólico, para alejarse del engranaje burocrático que oprimía y encarcelaba a sus antecesores. Otro fue la decisión de liberarse de la pesada cruz cuajada de piedras preciosas que ha colgado, por siglos, del cuello de tan alto dirigente, y cargar con una no más liviana, por lo que sigue sucediendo en esa santa sede.

Francisco, el Papa jesuita, parecía no tener los mismos gustos de Juan Pablo II, aquel señor al que vimos moverse en escenarios fastuosos, con un clarísimo concepto de la mediática, tanto que dice la leyenda urbana que contrató a Franco Zefirelli, el director de extraordinarias piezas cinematográficas italianas, para que le preparara los escenarios de sus primeros años como Pontífice. Además, siempre fue arropado por las corporaciones transnacionales de la información. Sin embargo, ha merecido las portadas de casi todas las revistas internacionales más conocidas. Además, el 18 de septiembre de 2015 se estrenó la película Francisco: el Padre Jorge, dirigida por Beda Docampo Feijóo, de Galicia, España, residente en Argentina, quien recrea el libro de la periodista y escritora vaticanista argentina Elisabetta Pique, Francisco: vida y revolución; protagonizada por Dario Grandinetti, excelente como el Padre Jorge, en una producción argentina, italiana y española. Un hermoso recorrido por Buenos Aires y Roma y una muy cuidada estética nos pasea por un Francisco humano y con citas memorables de este personaje, cuidando de pasar, en segundos, por temas que hoy corroen la imagen del Vaticano como la pederastia y la corrupción y dejar afuera inefables momentos de Francisco con Fidel Castro, el 20 de septiembre del 2015  y con Kyril, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, a mil años del Cisma que separó a ortodoxos y católicos en 1054. Un par de errores históricos que se produjeron en La Habana, isla de Cuba y que por los torpes prejuicios de escritores, historiadores y periodistas, borran los dos momentos realmente importantes de la gestión de Francisco en su nuevo trabajo.

La pederastia recurrente

El Papa Juan Pablo II, el polaco Karol Wojtyla, desconcertó tremendamente a la feligresía cuando estalló el escándalo Marcial Maciel Degollado, en México y el mundo. Este sacerdote mexicano fue Fundador de los Legionarios de Cristo y del grupo sacerdotal Regnum Christi; con una destacada presencia como uno de sus preferidos en el Vaticano durante su ejercicio, por su capacidad para organizarle grandes eventos con los jóvenes.  MMD, acusado de pederastia, abusos sexuales, hijos secretos, plagio, corrupción y la imposición de un voto de silencio al grupo para evitar las denuncias en su contra nunca fue sancionado por JPII y obtuvo su canonización durante su gestión. Fue descrito como un hombre soberbio y arrogante.

La Legión de Cristo, en 2010, reconoció a los hijos de Maciel y los abusos sexuales del sacerdote mexicano y se desvinculó de su fundador, quien falleció en .

Otro de los pecados de Masiel es el libro guía de la Legión de Cristo “El salterio de mis días: 98 meditaciones”, publicado por él y que resultó ser un plagio del “Salterio de mis horas”, del abogado y político católico Luis Lucia Lucia publicado en 1956, según investigaciones ampliamente reseñadas en periódicos y redes sociales.

Finalmente, su prontuario cuenta con un presunto fideicomiso millonario en una cuenta en Las Bahamas de Cititrust Limited, producto de las aportaciones a la congregación y que pretendió dejar de herencia a sus hijos.

Este caso lo hereda Francisco, en plena investigación, y pasa a formar parte de los expedientes de pederastia de Estados Unidos, Irlanda, Italia, Austria y España.

Este tema es expuesto ampliamente en un par de libros de dos periodistas italianos***, Gianluigi Nuzzi, con Via Crucis y Emiliano Fittipaldi con Lujuria: pecados, escándalos y traiciones de una iglesia hecha de hombres; y Avaricia. Los documentos que revelan las fortunas, los escándalos y secretos del Vaticano de Francisco; empeñados en  mostrar las verdaderas entrañas de este emporio mundial no solo desde este ángulo pero desde los Vatileaks y en el resto de las aberraciones que manchan a la transnacional de la fe y por lo que actualmente enfrentan juicios en su contra desde ese templo divino.

Spotlight (En Primera Plana), 2002, dirigida por Tom McCarthy y protagonizada por Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams

El Boston Globe, diario emblemático de Massachusetts, publicó una amplia investigación sobre estos hallazgos en la arquidiócesis de Boston, digna de verse.

Los santos cobres

Si entramos a las cajas chicas de la mansión del Señor por el IOR, Instituto de Obras de Religión, encontramos que en 2013, al recibir un informe de la situación financiera del Vaticano, que dos de sus allegados pusieron en sus manos, Santos Abril y Giuseppe Versaldi, en el que los auditores demostraban las corruptelas y los gastos sin control, el PF entendió que enfrentaba un problema de dimensiones colosales y tomó una decisión: nombró una comisión de ocho miembros, para revisar y sanear la administración de la poderosa institución en la que sólo uno era “de la casa”: Lucio Angel Vallejo Balda, 1961, de La Rioja, España,  miembro del Opus Dei, -el gerente del Papa le decían- y secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos. El resto fueron economistas, abogados y empresarios seglares. Balances, presupuestos e informes de la institución contaban con la rúbrica de LAVB, para 2013.

Dos años después, para noviembre de 2015, la Gendarmeria Vaticana detiene a LAVB y estalla el gran escándalo. ¿El motivo? “sustraer y divulgar noticias y documentos reservados”. Las filtraciones aparecen citadas en los libros de dos periodistas italianos***.

Francesca Immacolata Chaouqui

La orden de arresto también se libra para la seglar italiana Francesca Immacolata Chaouqui, de 33 años y consultora para la reforma económica y organizativa de la Santa Sede, a quien llamaron la Papisa y la “Mata Hari” los medios. También la señalan como espía al servicio de los Estados Unidos, ficha de los servicios secretos del Vaticano y lobbysta del Opus Dei. Esta mujer es esposa de un informático que velaba por la seguridad informática del mini estado en Roma. Un escándalo con todos los ingredientes.

Y comienzan los procesos contra ambos personajes…LAVB detenido, FIC en libertad… El 7 de febrero de 2017, Francesca publica el libro En el nombre de Pedro, en el que señala el boicot que padece el Papa Francisco y sus exigencias en la santa sede. “Me di cuenta que Francisco estaba inmensamente solo” declara la relacionista pública al presentar su libro. “Un sitio plagado de intrigas, corrupción e inmoralidad, para ella imposibles de desterrar, más allá de la determinación del Papa Francisco” afirma.

Además, la autora suelta esta infidencia contra el que sustituyó en el cargo a LAVB, el Cardenal George Pell, quien permaneció hasta el 26 de julio, en el tercer cargo como Prefecto de la Secretaría de Economía en la Santa Sede, y del que se separa para volver a Australia a enfrentar las denuncias sobre delitos sexuales. “George Pell no estaba interesado en la reforma de los asuntos económicos. Para él era fundamental escaparse de Australia, donde la justicia lo investiga por delitos de pedofilia“.

Elisabetta Piqué, la periodista vaticanista del diario La Nación de Buenos Aires, quien la entrevista, concluye comentándole: “Usted en el libro denuncia el rostro oscuro de la curia, con orgías, festines y el famoso lobby gay del Vaticano”, y Chaouqui le responde: “Exacto. Si hubiera querido vengarme habría publicado otro tipo de cosas. Pero eso no le hace bien a la gente, no le hace bien a la verdad. Mi libro, en cambio, le hace bien a la Iglesia y le hace bien a la verdad”.

Este culebrón se termina, por ahora, con la suspensión de su causa por cinco años y la liberación de Lucio Angel Vallejo Balda, de quien afirma “lamentablemente está muy mal y que ahora obviamente está pensando dejar el sacerdocio. Siento piedad. El hombre que conocí yo, que quería ayudar al Papa, no era la persona en la que se transformó”.

El Papa que quiso mandar a parar   

Siguen los hallazgos, muy protegidos hasta 2013, el año del Papa jesuita y latinoamericano que llega dispuesto a ordenar, controlar y reformar a esta fiera desbocada, como alguien la calificó en aquellos días.  Las corruptelas tienen nombres modernos ajustados a los nuevos tiempos y a modas recientes, muy interesantes: tarjetas black y pisos de alta gama…

El 14 de enero de 2013 se lee en ABC, el medio de la ultraderecha socialcristiana española:

Una cuenta abierta por el Instituto para las Obras de la Religión (IOR) en un banco  alemán y por la que circularon en un año 40 millones de euros, cuya procedencia se investiga, llevó al Banco de Italia a bloquear el uso de tarjetas de crédito en el Vaticano, según informa hoy el  Corriere della Sera.                                                                                                                                               

Tarcisio Bertone

Así comienza una larga pesquisa que arrastra la investigación hasta estos días y que desnuda al IOR y abre las puertas a las lujosas residencias de los inquilinos de esa santísima sede.

Se bloquean las cuentas personales de prelados, se revisan las condiciones de vida de algunos príncipes de la iglesia, como los cardenales Tarcisio Bertone y Franc Rodé, un par muy influyente, que disfrutan de residencias de hasta 600 metros cuadrados decoradas con detalles exquisitos. El ático de Bertone se pagó con fondos de un hospital infantil, según tituló el Diario El País, de España, el 13 de julio de 2017.

Y en este barrido se llega a las cuentas personales de los mismísimos Papas…

El otro caso de filtraciones que enfrenta la iglesia es el de Paolo Gabriele, mayordomo de Benedicto XVI, quien hace pública la cuenta personal del Papa emérito, en donde se deposita el 50 por ciento de los derechos de autor de sus libros. Este caso despertó la curiosidad de la opinión pública y se habló de las cuentas de Pablo VI y hasta de la del Papa Francisco, desde la que su santidad hace donaciones particulares a quienes lo necesitan.             

Usted puede ser beato o santo… si paga… y bien…                                                                                                    

La Congregación  para las causas de los santos, una de las más influyentes y recurridas por los países y las iglesias del mundo católico, ingresaba grandes cantidades de dinero que no se reflejaban en las auditorias. Comenzó la pesquisa y arrojó datos impresionantes. ¡Todo paso estaba tarifado!  El IOR ingresaba 50 mil euros para comenzar un proceso de canonización, que luego se completaba con 15 mil euros adicionales por costes administrativos. Este dinero era justificado para cubrir el pago de los equipos técnicos que debían demostrar la santidad del candidato. Otro tanto por las beatificaciones. Y hay casos que superan, con creces, esos montos. Uno de ellos es el del sacerdote y filósofo italiano Antonio Rosmini (1797-1855), por el que se pagaron  750.000 euros (838.237 dólares). Sus libros “Las cinco llagas de la santa Iglesia” y “La constitución civil según la justicia social” fueron puestos en el Índice de los libros prohibidos. Procesado por el Vaticano en 1854, fue absuelto. En 1887 fueron condenadas por la Iglesia 40 proposiciones tomadas de sus obras, pero esa condena fue revocada en el año 2001.

El resultado de esta investigación genera la derogación de las normas fijadas en 1983 por Juan Pablo II y se dictan nuevos parámetros, por un período de tres años, que reducen a la mitad los costos de estas solicitudes. Juan Pablo II autorizó la beatificación de 1.338 beatos y 482 santos en 25 años de prolífica gestión. El Papa Francisco ya ha duplicado esa cifra al ascender a santos a 850 beatos, mártires y vírgenes.  Esta lista incluye a los dos papas, Juan XXIII y Juan Pablo II en 2014. Estos datos son ampliamente reseñados por los periodistas italianos Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi en sus libros, Via Crucis, Lujuria y Avaricia, reseñados en esta nota.

¿Qué le espera a Francisco en este camino hacia la transparencia?

Pocas esperanzas de una transformación profunda en la sede de ese inmenso aparato burocrático, sobrecargado de egos y de ambiciones personales le esperan a Francisco. Rezaremos por él como él mismo lo pide constantemente.

Llama la atención que este Papa jesuita y latinoamericano, que tomó posesión de su cargo al mismo tiempo en que el pueblo venezolano despedía, con profundo dolor, al presidente Hugo Chávez Frías, haga uso frecuente hoy de frases pronunciadas por el líder venezolano tales como revolución pacífica.

En estos días Francisco viene a Colombia, del 6 al 10 de septiembre de 2017. Hablarán de Venezuela y esperamos que mantenga la actitud abierta, generosa y respetuosa que le reconoce el Presidente Nicolás Maduro cuando separa a la cúpula del Vaticano de el Papa Francisco. ¡Y rezaremos por él!

 

T/CGQ