La Organización de las Naciones Unidas (ONU) abre este martes en Ginebra una nueva ronda de negociaciones entre el Gobierno de Siria y la oposición, con la finalidad de poner fin a la guerra en Siria, según afirmó el representante especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura.
En seis años, el conflicto ha causado al menos 320.000 muertos, así como también ha expulsado de sus hogares a millones de sirios, destruido la economía y las infraestructuras de este país de Oriente Medio.
Las negociaciones para finalizar el conflicto siguen dos circuitos paralelos. Por un lado, el proceso político realizado en la sede de la ONU en Ginebra desde 2014, mientras que, desde enero son celebradas conversaciones en Astaná (Kazajistán) entre Turquía (que apoya a los rebeldes), Rusia e Irán (países aliados del Gobierno de Bashar Al Asad).
Desde la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, este país (que apoya a los rebeldes) ha optado por colocarse apartarse de las negociaciones de paz, que antes patrocinaba junto a Rusia.
Por su parte, la ONU busca mantener su protagonismo, tras el acuerdo firmado en Astaná (capital de Kazajistán) el 4 de mayo que prevé la creación de «zonas de distensión» en Siria, para frenar el baño de sangre.
Estas zonas de distensión fueron identificadas, pero aún no delimitadas, a la espera que los tres países garantes estén de acuerdo sobre cómo
protegerlas para que sean realmente efectivas.
Según el memorándum de entendimiento firmado en Kazajistán, los tres poderes garantes serán los responsables de la seguridad en dichas zonas, aunque aclara que «terceras partes» podrían desplegarse si las tres potencias así lo acuerdan.
Desde la entrada en vigor del acuerdo, hace una semana, los combates disminuyeron en varias regiones del país.
T/TeleSUR