La Antártida se traslada a las escuelas venezolanas

Foto: Archivo
Foto: Archivo
Despertar la imaginación de los alumnos mientras aprenden curiosidades científicas sobre el continente de hielo ubicado al sur del paralelo 60˚S, fue motivo suficiente para que el Ministerio del Poder Popular para la Educación (Mppe), a través del Programa Canaima Educativo, aprobara el uso de los libros Juguemos en la Antártida como contenido básico oficial del currículo de preescolar y primer grado de la educación primaria.
“Esto permitirá el acceso al material digital en las canaimitas y los equipos de computación, bien sea descargando el documento en el escritorio o consultando la versión en línea”, aseguró Ivonne Fernández, coordinadora de Integración de la Ciencia, la Tecnología y los Saberes a la Comunidad del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic).
La iniciativa forma parte del proyecto Antártida en la escuela, desarrollado por el Ivic a partir del relato fantástico La aventura de un osito polar perdido en la Antártida, publicado en el 2013 por Ediciones Ivic.
En la primera etapa, Antártida en la escuela consistió en la implementación de los libros Juguemos en la Antártida, conformados a su vez por un «Manual del docente» y una «Guía para el estudiante».
En estos textos, se ofrecen los temas a tratar en las clases, los materiales requeridos y las indicaciones, orientando a los niños sobre los conocimientos expuestos por el maestro, siguiendo una serie de juegos y otros ejercicios lúdicos.
Entre las actividades contempladas se encuentran la elaboración de recursos educativos validados por investigadores de distintas disciplinas científicas y docentes, garantizando el componente pedagógico; su implementación en las escuelas, con el apoyo de las Zonas Educativas de todo el país; y la promoción de los resultados obtenidos.
Hasta la fecha, los libros Juguemos en la Antártida han sido aplicados en el Centro de Educación Inicial Simoncito (Ceis) «Beatriz de Roche», estado Miranda; y la Escuela Básica «Fermín Ruiz Valero», estado Mérida, ciñéndose a la metodología sistémica-interpretativa.
Preescolares en los Altos Mirandinos
En la comunidad de San Antonio de los Altos del estado Miranda, en las instalaciones del Ivic, funciona el Centro de Educación Inicial Simoncito (Ceis) «Beatriz de Roche».
Ese Simoncito es uno de los escogidos como prueba piloto, específicamente los alumnos del Tercer Grupo del preescolar. En esta experiencia pionera participaron 2 docentes y 19 niños y niñas, quienes convirtieron su salón de clases en una especie de “base científica antártica” para jugar y aprender sobre el continente blanco.
Afirmar que el hielo es agua en estado sólido y permanecer vestidos con abrigos para resguardarse del frío a pesar del calor del día, fueron algunas de las vivencias de los estudiantes que han cautivado a los docentes de esta sección del preescolar.
El equipo coordinador de este grupo estuvo conformado por Enrique Torres y Mayra Montilla, jefe y docente de la Unidad de Divulgación y Socialización de la Física del Ivic, respectivamente, quienes acompañaron a los participantes en la realización de las diversas asignaciones de los libros: vídeos, lecturas dirigidas, exposiciones, charlas, manualidades y un sin fin de juegos.
Alumnos de primaria en la cordillera andina
La Escuela Básica «Fermín Ruiz Valero» del estado Mérida, fue el segundo recinto seleccionado para la implementación de los libros Juguemos en la Antártida.
Hasta 3 veces por semana, durante 35 minutos por cada sesión, los estudiantes interactuaron con sus maestros en torno a las vivencias del osito Polo perdido en el Cono Sur.
Buscar por su cuenta el cuento en internet para discutirlo en clase y contar anécdotas sobre los pingüinos, han sido algunas de las incontables reacciones de los alumnos ante esta novedosa propuesta.
Las tres secciones del primer grado de educación primaria participaron en la dinámica. Más concretamente, 6 docentes y 75 niñas y niños, quienes compartieron su experiencia con el grupo mirandino a través de Skype, haciendo posible el intercambio de opiniones y preguntas con investigadores del Ivic que han efectuado expediciones científicas en la Antártida.
El equipo a cargo de este grupo de trabajo fueron Ivonne Fernández y Jetssy Peña, adscritas a la Coordinación de Integración de la Ciencia, la Tecnología y los Saberes a la Comunidad del Ivic.
Como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje, la implementación de los libros digitales Juguemos en la Antártida permitirá la acreditación de los coordinadores, docentes, niños y niñas como pioneros en la formación de los venezolanos en las ciencias antárticas.
La intención, a largo plazo, es extender el proyecto a todo el territorio nacional, aprovechando la masificación de las canaimitas y el aval del Mppe, informó Fernández.
Vínculos innegables
Pese a los miles de kilómetros que la separan de Venezuela, la Antártida es de especial interés al estar consagrada a la investigación científica y la paz mundial. Todas las tierras y barreras de hielo ubicadas al sur del paralelo 60˚S son territorio antártico, el cual posee el mayor reservorio de agua dulce del planeta y es uno de los lugares donde la relación atmósfera-océano impone condiciones únicas para el funcionamiento de la dinámica global; por lo tanto, la Antártida es indispensable para garantizar la existencia.
El llamado sexto continente se rige por el Tratado Antártico, suscrito en 1959 por Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos, Francia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Sudáfrica y la Unión Soviética. Cuenta con miembros consultivos, miembros adherentes y miembros observadores. Venezuela ingresó al Tratado Antártico en el año 2000 y desde el 2008 el Centro de Oceanología y Estudios Antárticos (Coea) del Ivic ha organizado nueve expediciones con el apoyo de Ecuador, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina. En la actualidad, Venezuela es miembro adherente.
La historia de un oso polar que viaja a la Antártida por equivocación en busca de comida, es mucho más que un cuento infantil para entretener a los lectores: representa una fabulosa oportunidad para divulgar y socializar el conocimiento antártico, inspirándose en los ideales de justicia cognitiva y democratización del conocimiento y saberes, y valiéndose del potencial cautivador de la literatura.
Antártida en la escuela ha recibido la colaboración de otras instancias: Trolebús de Mérida, C.A., Fundación Infocentro, Zona Educativa Nº 14, Centro de Investigaciones de Astronomía «Francisco J. Duarte» (Cida), Unidad Territorial Mérida y Fundación Bolivariana de Informática y Telemática (Fundabit).
 
T/IVIC