Un centenar de personas sobrevive accidente aéreo en el norte de México

En la tarde de este martes se desplomó un avión de Aeroméxico en Durango, localidad ubicada al norte de México, en el que iban 103 personas entre pasajeros y tripulación.

La información la dio a conocer la aerolínea mexicana a través de su cuenta en Twitter, en la que señaló que el avión cubría la ruta Durango- Ciudad México.

Hasta los momentos, señaló, no se reportan personas fallecidas. «Estamos trabajando con las autoridades correspondientes para la atención médica de los pasajeros y tripulación», escribió la aerolínea en la red social.

En este sentido, el gobernador de Durango José Rosas informó que las autoridades de la localidad mexicana se encuentran en el lugar para atender a los heridos e investigar los hechos.

Al respecto, el vocero de Protección Civil de Durango, Alejandro Cardoza indicó «un conteo de aproximadamente 85 personas lesionadas», cita la agencia AFP.

Por su parte, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, instruyó a la Secretaría de la Defensa Nacional, al Sistema Nacional de Protección Civil y a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes «para que colaboren en la atención del percance aéreo ocurrido en Durango».

No son pocos los que hablan ya de «milagro en Durango». Y es que no se reportó ninguna víctima mortal entre los 99 pasajeros y cuatro tripulantes del vuelo Aeroméxico AM2431 que acababa de despegar desde Durango rumbo a Ciudad de México.

Las primeras imágenes del Embraer E190 severamente dañado y humeante habían hecho que todos temieran lo peor: pero el balance inicial fue de 85 heridos, cero fallecidos.

De hecho, los pasajeros habían podido salir del avión por su propio pie, como hizo Jacqueline Flores, originaria de Durango que vive en Bogotá y que viajaba junto a su hija de 16 años.

«Íbamos despegando cuando se sintió que giramos muy fuerte, como que los pilotos estaban tratando de estabilizar el avión. Sentí que caímos muy fuerte y dimos varios tumbos. Cuando el avión se paró por fin, había mucho humo y fuego», cuenta Flores.

«La aeronave quedó partida y el fuego avanzaba rápidamente. La fractura estaba un par de asientos detrás de mí. La gente estaba en pánico, pero yo estaba tranquila. De alguna forma sabía que mi salvación estaba en saltar por ese hueco. Así que lo hice junto con mi hija». Dice que la aeronave estaba inclinada, así que no estaban tan lejos del suelo, como dos metros, dice Flores. Una persona que estaba de pie debajo del avión les ayudó a bajar. «Caí mal y tengo inflamado un tobillo, pero soy muy afortunada de estar viva», dice Flores.

Sin embargo hay dos heridos de mayor gravedad. Uno de ellos es el piloto, Carlos Galván, que tuvo que ser sometido a una cirugía de columna y una niña que tuvo quemaduras en el 25% del cuerpo.

T/Agencias