Trabajo Especial | Semejanzas y diferencias: Chile 1973 – Venezuela 2017

Hace 2 meses.

Muchos han sido los ataques que ha tenido que sortear la Revolución Bolivariana desde que el Comandante Chávez declaró que su gobierno trabajaría en función de construir el modelo socialista venezolano.

El imperialismo junto a las oligarquías latinoamericanas han intentado  – y en algunos casos lo han logrado – derrocar gobiernos que no cumplan la línea impuesta, como es el caso de la Revolución Bolivariana, que ha resistido todas las embestidas, o los conocidos casos de Honduras, Paraguay y Brasil, cuyos presidentes – legítimamente electos – no han corrido la misma suerte, imponiendo gobiernos de facto.

Innumerables planes golpistas se han ejecutado para acabar con la Revolución, guiones que no han sido nuevos en la historia, no solo mundial, sino también latinoamericana, como por ejemplo la similitud del asedio que recibió el Gobierno de Salvador Allende desde su llegada al Palacio de la Moneda, en 1970, donde campañas mediáticas sirvieron para desprestigiar al gobierno de Chile, y que culminaron con el derrocamiento del líder socialista y la masacre de una gran parte de la población.

Así lo evidencian los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de Estados Unidos de Norte América, que salieron a la luz en 2003, donde se revela qué para entonces el presidente norteamericano, Richard Nixon, instruyó promover y apoyar el plan golpista.

El asedio político, el clima de desestabilización, la desinformación, la tergiversación y la manipulación  fueron los protagonistas para abonar el camino previo a uno de los golpes militares más sangrientos de la historia latinoamericana.

La oligarquía latinoamericana ha sido leal a los interés imperialistas, siempre han sido cómplices a la hora de derrocar gobiernos que no se pliegan a sus intereses, como en Chile, en Honduras, Paraguay, Brasil y los intentos en Ecuador. Ha demostrado durante años como la derecha cuando es oposición se vale de todo para debilitar los gobiernos que intentan generar condiciones dignas a sus pueblos.

 

Desaparición de productos en los anaqueles y bombardeo mediático:

En Chile, luego de nacionalizar la industria del cobre, comenzaron a desaparecer de los anaqueles productos que usaba las familias a diario. Se trataba de rubros a los que regularizaron los precios para que pudieran ser adquiridos por todo el pueblo chileno, entre estos: el jabón de baño, el café, el pan, los pañales, azúcar, harina, arroz, toallas sanitarias, aceite; mismos productos que han desaparecido desde hace más de cuatro años de los anaqueles venezolanos.

Paralelo a esta desaparición en ambos países comenzó el fenómeno del mercado negro, conocido en la Venezuela de hoy como “bachaqueo”, donde se comercializan los productos faltantes a precios muchos más altos. También aparecieron largas filas en los abastos y supermercados para adquirir productos básicos.  Se hacía presente la escases como consecuencia del acaparamiento, el boicot a la distribución, la extracción de los productos a los países vecinos, entre otros métodos que impedían el acceso a los insumos al tiempo que enriquecía a comerciantes inescrupulosos.

Estas acciones vinieron acompañadas de bombardeos mediáticos para tratar de desestimar toda acción implementada por el gobierno en lo político, social y económico.

En Chile diarios como El Mercurio, Tribuna y La Tercera destacaron como los más activos en el plan golpista, que sobrevino la dictadura militar encabezada por el general Augusto Pinochet, quien gobernó de facto por 17 años y medio.

En Venezuela, corporaciones nacionales e internacionales como: CNN, Reuters, BBC, El Nacional, La Patilla, Caraota Digital, por nombrar a unos, sin contar de las redes sociales, como Twitter, Instagram, youtube, son usadas a diario para desprestigiar al gobierno legítimo, que presiden Nicolás Maduro.

Paralelismo entre el Gobierno de Chile y la Revolución Bolivariana: 

En un articulo publicado por la multiestatal teleSUR, el 3 de febrero de 2015, se comparan como usaron métodos económicos para desestabilizar a los gobiernos progresistas en Chile (desde 1970) y Venezuela (desde 1998). Con las diferencias obvias entre dos procesos separados por casi medio siglo, hay un objetivo en común: la desestabilización.

 “La organización era una necesidad, porque ‘el camino al Socialismo’ muy pronto se convirtió en un campo de batalla (…) la derecha realizaba una serie de acciones estratégicas destinadas a hacer trizas la economía y desprestigiar al Gobierno.

Tenía en sus manos los medios de difusión más poderosos, contaba con recursos económicos casi ilimitados y con la ayuda de los gringos, que destinaron fondos secretos para el plan de sabotaje. A los pocos meses se pudieron apreciar los resultados.

El pueblo se encontró por primera vez con suficiente dinero para cubrir sus necesidades básicas y comprar algunas cosas que siempre deseó, pero no podía hacerlo, porque los almacenes estaban casi vacíos.

Había comenzado el desabastecimiento, que llegó a ser una pesadilla colectiva. Las mujeres se levantaban al amanecer para pararse en las interminables colas donde podían adquirir un escuálido pollo, media docena de pañales o papel higiénico.

Se produjo la angustia de la escasez, el país estaba sacudido por oleadas de rumores contradictorios que alertaban a la población sobre los productos que iban a faltar y la gente compraba lo que hubiera, sin medida, para prevenir el futuro.

Se paraban en las colas sin saber lo que se estaba vendiendo, sólo para no dejar pasar la oportunidad de comprar algo, aunque no lo necesitaran. Surgieron profesionales de las colas, que por una suma razonable guardaban el puesto a otros, los vendedores de golosinas que aprovechaban el tumulto para colocar sus chucherías y los que alquilaban mantas para las largas colas nocturnas. Se desató el mercado negro.

La policía trató de impedirlo, pero era como una peste que se metía por todos lados y por mucho que revisaran los carros y detuvieran a los que portaban bultos sospechosos no lo podían evitar. Hasta los niños traficaban en los patios de las escuelas.

En la premura por acaparar productos, se producían confusiones y los que nunca habían fumado terminaban pagando cualquier precio por una cajetilla de cigarros, y los que no tenían niños se peleaban por un tarro de alimento para lactantes”. Isabel Allende, La Casa de los Espíritus.

Esto no es Venezuela, no, es Chile en tiempos de Salvador Allende, muerto defendiendo La Moneda el 11 de septiembre de 1973. Así reflejaba hace 34 años la escritora chilena Isabel Allende en su obra “La Casa de los Espíritus”, la crisis socio-económica organizada por la derecha nacional y Estados Unidos, en contra de su tío y de todo un pueblo.

Cuarenta años más tarde, gracias a la desclasificación de documentos secretos que ordenara la ley estadounidense, se sabría que Richard Nixon pidió “hacer gritar a la economía chilena”. Los republicanos no le perdonaban la nacionalización de la industria cuprífera, anteriormente en manos de los grandes consorcios estadounidenses.

La tensión social es grande, y la prensa nacional e internacional, la exacerba. Los productos aparecen y desaparecen por etapas: cuando hay harina de maíz y de trigo, no hay margarina o aceite; cuando hay papel higiénico, no hay pañales y alimento envasado para bebés; cuando hay jabón de baño, no hay detergente para lavar ropa ni desodorante.

Venezuela. Año 2015. En las redes sociales y los medios internacionales hay cientos, miles, de fotografías de largas filas de personas para comprar productos básicos. Evidentemente irritados, muchos, culpan al Gobierno de Caracas.

Otra característica de esta guerra de baja intensidad, es que, el desabasto es muchas veces “anunciado” por los industriales, quienes culpan al Estado por la falta de asignación de divisas. Y lo que anuncian, casi siempre es la pronta desaparición de un producto, que generalmente forma parte de la cadena productiva para lograr otros, por ejemplo, los envases plásticos o de vidrio. Fin

El periodista Juan Pablo Cárdenas, Premio Periodismo chileno 2005, argumenta que lo que pasa hoy en Venezuela, no es muy distinto a lo que vivió Chile.

“Se está dando una situación muy similar a la que enfrentamos nosotros los chilenos en 1973. Una clase empresarial, que empieza claramente a instigar, a conspirar, grupos que se organizan y que representan lo más extremo de la derecha y, desde luego detrás de todo esto, la acción de un país como EE.UU. que se ha empeñado siempre en desestabilizar a las democracias de América Latina”.

El historiador de la Universidad de Santiago de Chile, Rolando Álvarez, señala que “en el caso chileno, el gobierno de Allende fue rápidamente bloqueado por EE.UU, y Maduro siente que están haciendo lo mismo con ellos, lo que podría estar generando la situación crítica que tiene el país hoy en día”.

La burguesía del ambos países realizan marchas y movilizaciones en contra de los gobiernos tanto como Chile y Venezuela.

 

El líder opositor, Freddy Guevara, durante una entrevista concedida en el programa “Al Descubierto”, transmitido por el canal privado Venevisión, el lunes 24 de julio de 2017, admitió que pretenden generar condiciones parecidas a los acontecimientos que marcaron el derrocamiento del gobierno constitucional y democrático de Salvador Allende en Chile, por parte del dictador Augusto Pinochet.
“Aquí hay unos temas que implican más parecido hacia la concertación chilena, que fue lo que se enfrentó Allende, y la reconstrucción de Chile que vino después”, expresó Guevara en la entrevista.

 

Diferencias:

Quizás la diferencia fundamental está en el binomio de la unión cívico-militar, creada e impulsada por el Comandante Chávez desde el inicio de su presidencia.  El punto simbólico más alto de esta alianza fue durante abril de 2002, cuando militares junto al pueblo restituyeron y orden Constitucional y rescataron al presidente Hugo Chávez, quien había sido secuestrado por un grupo de golpistas.

Una Fuerza Armada Nacional Bolivariana leal, de conformación popular, se diferencia de la estructura militar elitista que tenía Chile, que fue facilmente permeado por la oligarquía..

Otro elemento a considerar es la realidad geopolítica continental y mundial. Pasamos del mundo Bipolar, donde la América Latina pertenecía al área de influencia directa y exclusiva de los Estados Unidos, a un mundo Multipolar, con distintos bloques de poder mundiales y regionales.

Pero quizás el elemento determinante es la conciencia política del pueblo venezolano, formada en 18 años de revolución, donde la discusión política es parte del día a día de la ciudadanía, que ha construido y discutido, en procesos ineditos a nivel mundial, herramientas tan importantes para la vida de la sociedad como Constitución, las leyes y el Plan de la Patria (que contiene el plan programático para el desarrollo de la nación).

El jefe de Estado, Nicolás Maduro, ante la Asamblea Nacional Constituyente, aseguró que a pesar de todos los intentos imperiales por derrocar al Gobierno Bolivariano, Venezuela cuenta con las herramientas para resistir las embestidas y salir victoriosa en la defensa de su independencia y soberanía.

T/RNV Web/Xamanta Conde

Fuentes: 

  • teleSUR
  • La tercera
  • Youtobe
  • aporrea
  • Correo del Orinoco
  • salvadorallende.blog
  • Icarito
  • lechiguinos