¿Sabes cuál es la hormona del apetito que equilibra el organismo?

Hace 1 año.

594x459xarte-para-correo-del-orinoco-la-leptina-y-nutricion-01-01.png.pagespeed.ic.E3MaFNY7XWLas hormonas son conocidas como los mensajeros químicos del cuerpo, viajan a través del torrente sanguíneo hacia los tejidos y órganos, surtiendo su efecto de forma lenta y afectando muchos procesos distintos, como el crecimiento, desarrollo, metabolismo, funciones sexuales, reproducción y el estado de ánimo, éstos directamente se relacionan con la nutrición.

La Leptina, es producida por las células grasas del cuerpo, secretada principalmente por los adipocitos, que interacciona con receptores hipotalámicos, siendo capaz de activar diversas rutas neuroendocrinas encargadas de controlar el balance entre la ingesta y el gasto energético.

Como otras citoquinas (proteínas que regulan la función de las células), la leptina es también capaz de intervenir en la compleja regulación de diversos aspectos metabólicos.

De esta forma la leptina, contribuye a cualquier tipo de desequilibrio nutricional, además una alteración en la alimentación puede afectar directamente para desestabilizar esta hormona, por lo que no hay que dejar de lado la atención al sistema hormonal a la hora de trabajar con el estado nutricional de las personas.

Leptina en el organismo

Los niveles de leptina pueden verse modificados por varios factores, entre otros, por la proporción de tejido adiposo en el organismo. Sin embargo, si lo que se busca es evitar un aumento de peso y controlar el peso corporal en el tiempo, se debe saber que los siguientes comportamientos afectan la cantidad y la acción de la leptina:

Dietas estrictas: dietas con muy bajo valor calórico, tales como las dietas milagro que son muy restrictivas, reducen notablemente los niveles de leptina. Por eso, lo mejor es no llegar a extremos ni limitar al máximo la ingesta de alimentos, pues caerán los niveles de leptina incrementando el hambre, reduciendo la saciedad y el metabolismo.

Descenso de peso corporal: si rápidamente se pierde peso corporal se reducirá drásticamente la masa grasa en el organismo, por lo tanto, también se reducirán los niveles de leptina afectando así el apetito y el gasto calórico diario.

Ejercicio regular: si bien puede producir una caída de masa grasa en el organismo, se ha asociado a mayor sensibilidad a la leptina, por ello, las personas físicamente activas tienen menores niveles de hambre, controlan mejor la ingesta de alimentos y tienen mayor gasto calórico.

Estrés: en el organismo incrementa los niveles de cortisol y reduce los niveles de leptina, produciendo más hambre, más placer al comer y reduciendo el gasto energético.

Para tener un mejor control del peso corporal con ayuda de la leptina, lo ideal es no recurrir a dietas estrictas o al ayuno, como así tampoco volverse totalmente sedentarios.

La ingesta modula la Leptina

La mayoría de los cambios que ocurren en el cuerpo, pueden ser atribuidos a la acción de la leptina, ya que actúa en los procesos corporales, modula reacción ante la ingesta de alimentos, guía el metabolismo y el equilibrio.

No se controla conscientemente pero se puede influenciar a través de las cosas que se hace, el estrés, lo que se come, el ejercicio que se hace o cuánto tiempo se duerma.

Esta hormona es la vigía, la que controla el metabolismo de la grasa, monitorizando cuánta energía entra en un organismo. Examina y mantiene el balance energético en el cuerpo, regula el hambre y la saciedad.

Mientras más grasa corporal, significa que hay menor necesidad de alimentos, por lo que se segrega leptina para inhibir la alimentación y la acumulación de exceso de tejido adiposo.

Las personas con sobrepeso, de forma normal, tienen mayores niveles de leptina, mientras que las personas delgadas tienen menos; esta también responde al balance energético a corto plazo. Un déficit calórico severo, puede resultar en secreción reducida de leptina, la respuesta natural del cuerpo para que comas cuando necesita energía.

T/INN