Niños

Por: Roberto Malaver

Quien se acuesta con muchachos, amanece cagao! Tremenda vaina nos echamos con estas guarimbas infantiles y juveniles que hemos creado y pagado. Pusimos a un montón de carajitos a caerle encima a la policía, y después que pasan las vainas, nos hacemos los locos. Y así no se vale. La justicia nos viene pisando los talones y nos va a alcanzar de un momento a otro, porque ya la vaina es evidente, y lo que es evidente es lógico, y lo que es lógico es axiomático, y lo que es axiomático, no necesita comprobación, y así escuché decir a un abogado en una película arrechísima. Ahí está el caso de la muerte del carajito de 17 años, le estalla un explosivo artesanal que alguien le entregó, y el diputado Miguel –Mentira– Pizarro sale a decir que fue una bomba lacrimógena, y se presenta el peo más arrecho, y quemamos otro montón de vainas, y, después, cuando se sabe que esa vaina era una mentira del diputado Mentira Pizarro, el carajo se hace el loco, como que esa muerte no tuviera nada que ver con él y listo, aparta de mi este cáliz. Asuman su vaina. Seamos sinceros, porque si no, la gente se nos va ir derechito al carajo viejo.

Ningún bolsa en este país, ahora cuando todos estamos pelando bola afuera y adentro, se va a creer que esos carajitos se compran los guantes, los escudos, las capuchas o máscaras, y las armas artesanales. Nadie en su pleno juicio cree esa vaina, porque todo el mundo sabe que ese montón de pertrechos se los ponemos en las manos nosotros. Y no solo les regalamos esas vainas para que jodan al gobierno del dictador, sino que, además, les pagamos, y esos chamos allí gozando una bola haciendo ese trabajo freeland, como me dijo uno. Es verdad que contamos con todos los medios nacionales e internacionales para que difundan lo que queremos que difundan, pero, ¡carajo, ya hay vainas que no se pueden ocultar! Allí están los compañeros de la policía de Chacao, que gozan un imperio acompañando a los guarimberos, y el Muchacho de la película que es el alcalde de Chacao, solo que, por primera vez en una película, el muchacho es un bandido.

Los que no aparecen por ninguna parte son los hijos de nuestros líderes, por ejemplo, los de Espoleta Allup, y los de María Súmate, no se han visto por la Plaza Altamira diciendo por lo menos jeló. El dictador mandó una carta al Papa denunciando la participación de los niños en las manifestaciones, y menos mal que no se la envió a los curas pedófilos, porque hubiesen dicho: mándennos esos niños a nosotros. Total, que nos hemos metido en un callejón sin salida y sin luz y sin curva suave en reverso.

El papá de Margot no apareció hoy por la casa. Parece que está pidiendo paz y amor saliendo con una chavista. Hoy se salvó la puerta de su coñazo del día.

— Niño lindo, ante ti me rindo. – Me canta Margot