Comercio ilegal de armas lo dirigen Washington y la CIA

Hace 1 año.

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Foto: Misión Verdad

Como ha sido repetidamente señalado por analistas norteamericanos, los políticos y periodistas estadounidenses están trabajando juntos para ocultar los crímenes y los “horrores” cometidos a sus conciudadanos.

Por lo tanto, no es fácil encontrar cualquier confirmación en relación a tales “horrores” impuestos por Washington a lo largo del globo “en el nombre del bien superior para los norteamericanos”.

La élite política estadounidense aprendió de tal forma de la experiencia de transmitir eventos en la Guerra de Vietnam que tiene que disfrazar cualquier hecho incómodo ante la vista del público estadounidense.

A partir de ese momento, la transmisón de los “horrores” fue estrictamente prohibido por los Estados Unidos, por lo tanto los medios no tienen la oportunidad de hacer pública la verdadera naturaleza de las masacres sangrientas perpetradas por norteamericanos en varias guerras. Incluso las imágenes de los cuerpos de los soldados caídos que devuelven a casa del exterior están estrictamente prohibidas dentro del espacio mediático.

Sin embargo, el hecho de que la CIA y la Casa Blanca son los principales instigadores de estas guerras y de estos “horrores” en todo el mundo ha sido cubierto en miles de artículos en varios países y en distintos medios. Más aún, la comunidad internacional ha urgido a numerosas organizaciones no gubernamentales para que inicien una investigación internacional sobre las acciones de Washington y la CIA junto a la trama que permite que políticos corruptos obtengan ganancias de los numerosos “programas de entrenamiento de fuerzas de oposición” a expensas de los impuestos de los norteamericanos.

Al mismo tiempo, aquellos políticos norteamericanos de la elite que ya se corrompieron están convencidos de que no serán juzgados por sus actos, por lo tanto han asumido que pueden continuar atacando a otros países con toda seguridad, con el objeto de acumular incluso más riqueza, creando así una atmósfera de inestabilidad en todo el mundo.

El hecho fue confirmado una vez más por The New York Times, que reportó que el armamento suministrado por los Estados Unidos a Arabia Saudita y Jordania, donde los militantes de la llamada “oposición siria” están siendo entrenados, ha sido sistemáticamente robado y vendido en el mercado negro. El número exacto de armas robadas no ha sido mencionado, pero el diario lo describe como un flujo, lo que sugiere que el número es considerable.

La CIA vende armas a varios grupos terroristas en Siria, Libia, Irak, Yemen y otros Estados.

Como resultado, aquel armamento fue transportado por la CIA y el Pentágono al exterior, donde las bandas criminales las venden a toda clase de criminales y grupos terroristas. En particular, esas armas fueron usadas en el asalto armado en Amman (Jordania) en noviembre pasado, que resultó en la muerte de cinco personas, incluyendo dos ciudadanos estadounidenses, según The New York Times.

Los representantes de la CIA no han comentado nada sobre el incidente hasta ahora. ¿Y cómo podría explicar el fracaso de una red criminal bien establecida que permite que individuos representantes del establishment norteamericano se enriquezca? Es notable que el año pasado el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, estaba determinado a revisar los programas de entrenamiento en Jordania, Arabia Saudita, Catar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) debido al hecho de que, luego de llevarse 500 millones de dólares de los ciudadanos nortamericanos que pagan impuestos y entregados a la CIA para financiar este proyecto, no presente hasta ahora ningún resultado coherente.

Mientras tanto, la CIA continúa vendiendo armas a varios grupos terroristas en Siria, Libia, Irak, Yemen y otros Estados, como ha sido mencionado repetidamente por fuentes en los medios occidentales.

No obstante, armas pequeñas y lanzagranadas no son la única mercancía que la CIA está dispuesta a vender a precio de remate, ya que sus agentes también están intercambiando componentes de armamento de destrucción masiva, permitiendo que, por ejemplo, militantes del Estado Islámico (EI) puedan armar las así llamadas “bombas sucias”.

El hecho fue mencionado recientemente por el Wall Street Journal, Global Research y otros medios. Más aún, los llamados hechos “accidentales” consistentes en que armamentos hechos en los Estados Unidos terminen en manos de criminales y extremistas varios fueron vistos no solamente en el Medio Oriente, en donde Washington está comprometida en sus “esfuerzos” por derrocar varios gobiernos indeseados, sino también en los mercados armamentísticos también.

Por ejemplo, la operación “Rápido y Furioso” que lanzó la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) fue presuntamente diseñada para rastrear los canales de suministro de los carteles del narcotráfico en México, terminaron en un enorme escándalo en el que se reveló, durante el desarrollo de la operación, que la ATF estaba suministrando a los criminales con armamento. Y la lista de escándalos similares continúa.

Con la excepción de la Casa Blanca, la CIA y el Pentágono, prácticamente todo el mundo comprende las desastrosas consecuencias que estas acciones pueden acarrear en la seguridad internacional, así que el orden debe ser restablecido en el campo del comercio internacional de armas y aquellos culpables de armar a criminales y terroristas deben ser sometidos a castigos severos. Ya es hora de que la ONU y el Tribunal Penal Internacional se involucre activamente en la investigación de la actividad criminal de Washington y sus cómplices.

T/Misión Verdad