Conozca cómo opera el paramilitarismo en Venezuela

Hace 1 año.

Foto: CEMD.
Foto: CEMD.

El paramilitarismo en Venezuela es un fenómeno criminal con intereses económicos y políticos, afines a la ultraderecha. Su origen se remonta a la fundación del movimiento Muerte a Secuestradores (MAS), por parte de sectores vinculados con el narcotráfico entre los que destacan las familias Ochoa (clan Ochoa) y Uribe, de la cual es miembro el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez.

El motivo principal de las fuerzas paramilitares de las MAS y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) era enfrentar a las guerrillas colombianas, en especial a la FARC, por el control del territorio en donde operaban ambos grupos.

El gran flujo de dinero proveniente del narcotráfico y el apoyo de instituciones norteamericanas como la DEA y la CIA, hicieron que se fortaleciera y expandiera el dominio de estos grupos paramilitares en Colombia, funcionando como una gran corporación que alberga a miles de empleados que trabajan en laboratorios de droga, transporte, empresas de lavado de dinero, grupos de sicariato, dirigentes comunitarios que legitiman la extorsión del cobro de vacuna y políticos infiltrados en el aparato del Estado, como el caso de Uribe que fue concejal y alcalde de Medellín, Gobernador de Antioquia, Senador y presidente de la República de Colombia.

Este crecimiento exponencial de las AUC, hicieron que el paramilitarismo se saliera de control, llegando a fraccionarse en distintos frentes que, ocasionalmente, se enfrentaban entre sí; manteniendo sin embargo la expansión viral que llegó a operar a lo largo y ancho del territorio colombiano, sembrando drogas, lavado de dinero, centros de extorsión y secuestros, tráfico de ármas y muerte.

Luego que Uribe llegara a la presidencia de Colombia en el año 2002, comenzó una serie de negociaciones con los líderes paramilitares de las AUC para su desmovilización,sin embargo, aunque se consiguió el pacto con estos personajes, la estructura quedó intacta y comenzó la exportación de este modelo paraestatal hacia Venezuela.

Infografía: CEMD.

Lejos de lo que se piensa, el paramilitarismo no es un fenómeno exclusivamente armamentista, esto sólo significa un modo de imponerse violentamente, también tiene otros aspectos que garantizan su continuidad y expansión:

Foto: Referencial.

El narcotráfico

El narcotráfico es la principal fuente de subsidio de estos grupos: la producción y la distribución a gran escala se hace desde Colombia hacia EEUU, negocio que genera miles de millones de dólares, capital que posteriormente es distribuido a los miembros de la red que funcionan como “empresarios” que se dedican a la legitimación de estas divisas: bancos, casas de bolsa, casas de cambio, centro de apuestas, hoteles, restaurantes, distribuidoras de alimentos, autopartes, etc.

El microtráfico

También el narcotráfico genera redes de distribución de microtráfico de drogas que quedan en manos de bandas armadas criminales en las barriadas populares colombianas y venezolanas. Este es un elemento de control que se ejerce a través del incentivo de lucro, aglutinando a los jóvenes en los barrios, con la promesa de llevar una vida de lujos y enriquemiento fácil.

Por esta misma vía, también se origina la distribución de la mayoría de las armas que llegan a las manos de los jóvenes de las barriadas.

Foto: Referencial.

Lavado de dinero

La legitimación de capitales abarca una amplia red de relaciones clientelares con empresarios del sector financiero, agropecuario, de la distribución de alimentos, de la construcción y del turismo, que incrementan sus ganancias exponencialmente con la inyección de dinero proveniente del narcotráfico. Por lo general, estos empresarios también se organizan en carteles para conformar un frente de presión política, y así garantizar el libre ejercicio de este negocio y de los grupos paramilitares.

Contrabando

El diferencial cambiario y la diferencia de subsidios a diversos productos básicos entre países, genera un negocio especulativo de ganancias exponenciales, incentivo para que estos grupos controlen las rutas de contrabando, en nuestro caso, de Venezuela hacia Colombia. El combustible es la mercancía mas codiciada por estos grupos.

En algunos casos, el lucro especulativo llega a ser de un 3.000 % de la inversión inicial.

Fraude cambiario

Foto: Referencial.

El control de las casas cambiarias cercanas a la frontera con Venezuela, le permite a los grupos afines al paramilitarismo formar un cartel para especular con la tasa cambiaria entre el Bolívar venezolano y el Peso colombiano, llegando a depreciar la moneda venezolana hasta llegar al 10% de su valor real, lo que genera un incentivo para el contrabando de mercancías de Venezuela hacia territorio neogranadino, creando un alto índice de desabastecimiento en los estados fronterizos.

El aspecto más infame de estos carteles de fraude cambiario es la fijación de una tasa cambiaria especulativa entre el Bolívar y el dólar estadounidense, que a pesar de elaborarse desde Colombia, cuenta con un mecanismo de difusión mediática apoyado desde Caracas y Miami, que proponen la legitimación de esta práctica ante las audiencias, como es el caso del cartel de la información conformado por Dolar Today, La Patilla, El Nacional, NTN24 y el Miami Herald.

Recientemente, uno de estos empresarios, Julio Vélez, dueño de una de aquellas casa de cambio, estuvo implicado en la planificación del asesinato del Diputado Bolivariano Robert Serra y su compañera, apoyado por su red armada paramilitar.

Redes de extorsión en las comunidades

Bajo la promesa de protección y seguridad ante las comunidades, estos grupos paramilitares establecen la política del cobro de “vacuna” donde cada hogar o negocio debe pagar para no ser afectado por la “criminalidad”. En caso que algún miembro se niegue a pagar este diezmo o denunciar esta práctica ante la justicia, se convierte en víctima de tortura o asesinato.

Foto: Referencial.

También, estos grupos forman una gran red de inteligencia que contabiliza todos lo bienes que son propiedad de los miembros de determinadas comunidades. En Venezuela se ha denunciado el cobro de comisión de hasta un 10% por la venta de un inmueble o vehículo en las poblaciones fronterizas de Rubio, Ureña y San Antonio, en el Edo. Táchira. Aparentemente, estas redes han alcanzado infiltrar los registros y notarías de aquellas poblaciones occidentales.

Colonización

En zonas de Caracas, Guárico y Aragua, se han desarticulado grupos paramilitares que colonizaban un territorio, bien sea a través de la invasión de terrenos o el desalojo forzoso de familias enteras, para que las bandas o sus cómplices ocupen estos lugares.

En la cota 905, se desarticuló recientemente una banda que había colonizado un territorio adyascente al sector Las Quintas, terreno que llevaba unos 2 años invadido y que en los últimos meses se había denunciado un gran movimiento de armamento pesado. Lo mismo sucede en el sector Gramoven, cercano a la Carretera vieja Caracas-La Guaira, donde familias han denunciado la presión por desalojo de estas bandas.

Redes de extorsión e infiltración en instituciones del Estado

Cuando estos grupos paramilitares no tienen la complacencia del gobierno local, regional o nacional, emprenden una labor de extorsión y soborno a funcionarios clave dentro del aparato del Estado que va desde policías, militares, fiscales, jueces, entre otros, que faciliten la actividad ilícita de esta organización.

Hemos visto el ejemplo de Eligio Cedeño, el banquero que hoy está implicado en el fraude cambiario con las casas de cambio de la frontera colombo-venezolano y principal financista de la página Dolar Today. Este empresario fue liberado por la Jueza 31 de control de Caracas, Lourdes Afiuni lo que evidencia hasta dónde llegan los tentáculos de estos grupos.

Otro ejemplo es la infiltración en organismos de seguridad, organismos de migración e identificación y organismos administrativos en la frontera a través del soborno y la extorsión de algunos funcionarios, para poder operar libremente.

Representantes políticos

Foto: Archivo.

El gran caudal de dinero que manejan estas mafias desde Colombia, les ha permitido financiar y colaborar estratégicamente con algunas figuras políticas, que han podido llegar a tomar el control de algunos municipios dentro de Venezuela. Tenemos el ejemplo del partido Voluntad Popular, que de las pocas alcaldías que ganó, un porcentaje significante se encuentran en los estados fronterizos Táchira, Mérida, Apure y Barinas, donde se incrementó la operación de grupos paramilitares apenas asumieron el poder a principios de 2014.

En contraparte, estos grupos han apoyado los objetivos políticos de Voluntad Popular, que generalmente son violentos, a través del suministro de armas y entrenamiento de cuadros, que generaron la oleada de violencia entre febrero y mayo del año 2014, dejando un saldo de 43 muertos y más de 600 personas heridas en todo el Territotio Nacional. En su mayoría, estas víctimas fueron sesesinadas o heridas en los municipios gobernados por el referido partido.

También es pública y evidente la cercanía que mantiene Leopoldo López, presidente de Voluntad Popular y otros líderes como Antonio Ledezma, con Álvaro Uribe Vélez, miembro de una de las familias fundadoras del paramilitarismo en Colombia.

Sicariato

Foto: Referencial.

Desde las altas esferas del paramilitarismo se controla a través del incentivo económico a todas las bandas criminales que pertenecen a esta red, y una de las misiones encomendadas desde lo alto de la estructura es el asesinato selectivo, dejando como objetivos por lo general a funcionarios del Estado y detractores de esta práctica.

Un ejemplo lo podemos hallar en el asesinato de Robert Serra Aguirre, Diputado Bolivariano a la Asamlea Nacional, quien era un cuadro de gran proyección dentro de la Revolución Bolivariana, el principal adversario de las pretenciones imperiales norteamericanas y del uribismo en latinoamérica. Tanto la autoría material, como la autoría intelectual, estuvo pensada y ejecutada por ciudadanos colombianos pertenecientes a la organización paramilitar uribista: Alias “El Colombia” y alias “Julito Vélez”, fueron capturados y procesados por el hecho.

Mercenarios

No se puede olvidar que también hubo un intento de atacar con un grupo de 40 paramilitares el Palacio de Miraflores en el año 2004, que se estaban preparando en la finca “Daktari” propiedad del antichavista mayamero Robert Alonso, quien luego ha tenido una participación activa en el financiamiento y entrenamiento de grupos de jóvenes ideologizados con la doctrina fascista, que funcionan como grupos de choque violento en Venezuela.

Una radiografía

Esto es sólo un breve esbozo de una radiografía hecha a estas grandes organizaciones cuyos tentáculos abarcan desde el narcotráfico hasta la política, hallando en el dinero y enriquecimiento rápido el principal incentivo para ganar adeptos y extenderse cada vez más en nuestro territorio, inculcando valores de las más bajas pasiones y egoísmo humano.

El paramilitarismo es ahora un adversario que pretende derrotar a la Revolución Bolivariana a través de la destrución socio-económica de Venezuela, operando como un cáncer social.

T/ Con el Mazo Dando