Alto Comisionado de DDHH de la ONU: un experto en intervenciones

Hace 2 semanas.

Zeid Ra’ad Al Hussein, el príncipe jordano a cargo de los asuntos de derechos humanos de la ONU, intoxica nuevamente en torno a la situación venezolana para darle un respiro más a la agenda de intervención contra el país.

A tono con los informes truchos de Luis Almagro ante la Organización de Estados Americanos (OEA), el príncipe jordano Zeid Ra’ad Al Hussein, actualmente el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), usa su actual cargo en el organismo multilateral como pivote internacional en pos -una vez más- de criminalizar al Gobierno Bolivariano de Venezuela.

El canciller Jorge Arreaza lo denunció así en el seno del Consejo de los DDHH de la ONU el lunes 11 de septiembre, en el que habló de una campaña orquestada y liderada por el gobierno de los Estados Unidos con la intención de justificar una especie de “tutelaje humanitario” desde el punto de vista político, diplomático y militar sobre Venezuela.

Pero lo más importante de su currículo son las participaciones activas en intervenciones de fuerza que culminaron en desastres humanitarios a lo interno de diferentes países. Al Hussein no sólo es hijo de la dinastía hechemita que gobierna el Reino de Jordania, sino que fue educado en las universidades elitescas de Europa y fue embajador de su monárquico país en EEUU, México y la ONU. De ahí que su posición como jefe del Alto Comisionado de DDHH de la ONU es una celebración para las élites occidentales por procedencia, estirpe y lazos políticos aunados a Washington.

Y es que Zeid Ra’ad Al Hussein es el hombre que, a raíz del fracaso de Luis Almagro en la OEA, ahora intenta subir el nivel ofensivo contra el país desde una instancia en la que Venezuela tiene voz y voto legítimo en el mismo Consejo de DDHH, del que forma parte y que ha presidido anteriormente.

El príncipe jordano sirvió durante la década de 1990 como jefe diplomático de la Unoprofor (Fuerza de Protección de las Naciones Unidas), entidad que fungió de agencia militar aliada a la OTAN durante la guerra de Yugoslavia, fabricada desde el exterior, para la “asistencia humanitaria”, el “socorro de víctimas” y la creación de “zonas de seguridad” en aeropuertos y zonas fronterizas de lo que hoy conocemos como Croacia, Bosnia y Herzegovina.

Unoprofor fungió en ese momento de “canal humanitario”, instrumento que reaparece esta vez en la tónica antichavista tanto de la MUD como de los gobiernos aliados de EEUU, que luego de las sanciones financieras de la Administración Trump toman protagonismo como parte de la intervención foránea disfrazada de “ayuda humanitaria” que tanto mentan. Al Hussein tiene experiencia comprobada en el montaje de estos escenarios de intervención en fronteras y puja en el seno de la ONU para hacer efectiva esta medida como parte de un “consenso” tutelado por la élite estadounidense a través de organismos multilaterales.

Como reseñaba una nota anterior de Misión Verdad: “Pero el currículum del príncipe jordano no termina ahí. También ha sido representante del Consejo de Seguridad para capitanear el último lapso de intervenciones humanitarias de la ONU en Liberia y la República Democrática del Congo: par de naciones africadas azotadas por guerras mercenarias por más de una década. Zeid estuvo ahí para, nuevamente, otorgarle legitimidad internacional a las criminales sanciones financieras impuestas por Estados Unidos y el Consejo de Seguridad de la ONU, como ‘única’ forma válida para que ‘Estados fallidos’ puedan salir de su situación”.

Actual contexto de agresión

La presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), quien anteriormente y en calidad de canciller increpó a Al Hussein por sus declaraciones e informes tendenciosos contra Venezuela, denunció la nueva impronta del Alto Comisionado de DDHH.

Por supuesto, no es la primera vez que el príncipe jordano arremete contra la soberanía venezolana. Sus constantes acusaciones en torno a los DDHH son usados por medios locales e internacionales como pretexto para intoxicar los avances del Gobierno Bolivariano en esta materia, además de legitimar la violencia antichavista promovida tanto por los partidos de laboratorio Primero Justicia y Voluntad Popular de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como por el mismo gobierno de los EEUU y las corporaciones y bancos estadounidenses que lo presionan.

Esta instrumentalización de los DDHH se hace evidente en el último informe del Alto Comisionado, en el que usa como referencias los amañados datos de ONGs en suelo venezolano aliadas de la MUD como Provea y Foro Penal (financiadas por la NED y la Usaid gringos), así como los hechos presentados por los medios opositores y los procesos de “investigación” de la anterior gestión del Ministerio Público comandada por la prófuga Luisa Ortega Díaz. Con base a lo expuesto por esos actores, expertos en la creación de expedientes falsos y la promoción de la intervención foránea en detrimento de la soberanía venezolana, Al Hussein califica de “política de represión” las acciones gubernamentales en el marco de la revolución de color y su fase armada del antichavismo que se llevó a cabo en las calles de Venezuela desde abril hasta agosto de este año.

Con relación a lo expuesto, la presidenta de la ANC justamente dijo que el príncipe jordano “avala la violencia de la derecha venezolana contra el pueblo”.

Tanto la promoción del informe como su presentación en la apertura de la trigésima sexta sesión del Consejo de DDHH, en la que declaró que “mi investigación sugiere la posibilidad de que se puedan haber cometido crímenes contra la humanidad”, tiene el claro intento de opacar la participación de la delegación diplomática de Venezuela en Ginebra, secundando así la postura de Nikki Haley, otra promotora de “intervenciones humanitarias”, señalándola de “burla”.

Esto tiene su correlato en la OEA, que entra otra vez en escena para acompañar lo dicho y hecho en Ginebra, con la apertura de audiencias sobre los supuestos crímenes de lesa humanidad que habría cometido el Gobierno Bolivariano contra la población venezolana, agenda que responde al partido de Leopoldo López que intenta recuperar la ofensiva política a partir de un caso internacional que tiene como objetivo ampliar las sanciones contra Venezuela. Zeid en múltiples oportunidades se ha fotografiado con Lilian Tintori, ha mantenido contacto directo con Luis Almagro sobre Venezuela y fue uno de los principales defensores de López, signos que lo vinculan directamente al megaperdedor de las primarias del día de ayer: Voluntad Popular.

Junto con la agenda Almagro, se debe entender esta nueva ofensiva diplomática de Al Hussein contra Venezuela como parte de la estrategia internacional a gran escala que consiste en ampliar las sanciones estadounidenses sobre la economía y las finanzas venezolanas y legitimar las pretensiones del antichavismo de aplacar la ANC, que sirve de contrapeso a los planes intervencionistas. Asimismo, se ha querido disminuir el tono e importancia geopolítica de la gira del presidente Nicolás Maduro para opacarla con la manipulación de los “derechos humanos”.

 

T/Misión Verdad